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Qué comer y que no comer para bajar el colesterol - Conciencia por la vida
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Qué comer y que no comer para bajar el colesterol

Mantener el colesterol y los triglicéridos en niveles normales es de vital importancia para prevenir un infarto. Por este motivo en la práctica médica, además de los medicamentos para el control de las grasas en la sangre, se recurre a la dieta. No se puede dejar de enfatizar el papel determinante que juega una alimentación adecuada en este sentido, tan es así,  que incluso se le considera la piedra angular del tratamiento y un elemento indispensable para que los medicamentos surtan efecto. Sin embargo, es común que en la consulta el médico simplemente recomiende “comer bien”, sin explicar a detalle qué tipo de dieta debe llevar el paciente. Es por esto que a continuación se abordará con mayor detenimiento qué tipo de alimentos son los mejores para reducir el colesterol y los triglicéridos.

En primer lugar, debemos considerar que nuestra dieta debe basarse en carbohidratos, es decir, azúcares. Sin embargo, existen muchos tipos de carbohidratos, algunos saludables y otros perjudiciales. En este sentido, debemos priorizar el consumo de azúcares buenos y limitar o eliminar los malos. Los cereales deben ser la fuente primaria de carbohidratos buenos en la dieta. Deben preferirse los cereales con granos enteros,  refiriéndonos a las semillas de trigo, maíz, centeno, arroz o avena. Dentro de este grupo se encuentran también los panes refinados y las pastas; sin embargo, los granos que componen a estos alimentos han sido procesados y han perdido muchas de sus propiedades nutricionales a cambio de mayor contenido de calorías. Por este motivo, éstos deben comerse con menor frecuencia. Por otra parte, los pasteles, el pan hojaldrado, las galletas y los panqués, además de no contener granos enteros, se preparan añadiendo azúcar y mantequilla, por lo que deben consumirse sólo de manera ocasional y en porciones limitadas.

Las frutas y las verduras son también alimentos que aportan una buena cantidad de nutrientes y azúcares buenos. Sin embargo, debemos consumirlas en sus presentaciones adecuadas para sacarles el mayor provecho. Idealmente, estos alimentos deben consumirse lavados y frescos, limitando sus presentaciones con azúcar añadida, como serían las mermeladas, los jugos o las frutas deshidratadas. También es importante recordar que las papas, a pesar de ser consideradas vegetales, deben consumirse con menor frecuencia debido a su alto contenido de calorías. De igual forma, preparar los vegetales con mantequilla o crema,  descompensa completamente su valor nutricional, por lo que deben evitarse en la mayoría de los casos.

Los alimentos clasificados como leguminosas, es decir, las lentejas, los frijoles y las habas, pueden consumirse de manera regular siempre y cuando no se coman fritos ni con salsas que contengan alto contenido de sal o crema. Respecto a las nueces, éstas se pueden comer con relativa libertad, sin embargo, se deben evitar presentaciones fritas o con sal o azúcar añadida.

En cuanto a alimentos de origen animal, se deben preferir el pescado y pollo (no frito ni empanizado), así como productos lácteos descremados y bajos en grasa. La carne de res o de cerdo, los mariscos, los huevos y los lácteos bajos en grasa podrán consumirse también, sólo que con menor frecuencia y preparados de la manera apropiada (evitar presentaciones fritas). Dentro de este rubro, los embutidos, los helados de crema, la gran mayoría de los quesos y la crema, deberán reservarse para ocasiones especiales y en porciones reducidas.

Finalmente, las bebidas alcohólicas y los refrescos no aportan nutrientes y sólo favorecen el incremento del azúcar y las grasas en la sangre, por lo que deben ser evitados en la medida de lo posible.