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Trastorno depresivo mayor (TDM) – Conciencia por la vida
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Trastorno depresivo mayor (TDM)

¿Qué es?

Es un trastorno del estado del ánimo que se manifiesta con signos y síntomas muy variados. Se caracteriza por sensación crónica de tristeza, falta de emociones, “apagamiento” de sentimientos y sensación de no obtener el mismo placer o recompensa emocional de cosas que antes solían ser muy placenteras.

Es un trastorno que puede no ser diagnosticado, ocasionando un impacto negativo en la vida del paciente por medio de complicaciones secundarias que van desde los trastornos del sueño, afección de vida sexual, alteraciones en la autoestima y en el peor de los casos, el suicidio.

¿Por qué ocurre el trastorno depresivo mayor (TDM)?

Definitivamente hay evidencia de alteraciones a nivel molecular en el sistema nervioso que se suman al entorno social en el cual se desenvuelve el paciente. Un ambiente familiar con constantes factores estresantes, situaciones desfavorables o constantes presiones sociales, van afectar negativamente su estado de ánimo condicionando una predisposición en la aparición de la enfermedad.

¿Qué siente una persona con Trastorno Depresivo Mayor (TDM)?

Los principales datos de alarma suelen ser: sensación de tristeza constante, falta de habilidad para obtener placer de cosas que antes eran muy placenteras, llanto ante cualquier situación estresante o difícil, dificultad para controlar el llanto, fragilidad emocional, alteraciones del apetito y del sueño, cansancio crónico y pobre interacción con las personas que le rodean. Al haber tanta variedad en lo que el paciente siente o percibe, este puede dejar pasar años para solicitar atención médica teniendo como consecuencia un gran impacto en su vida, tanto familiar, social e inclusive económico.

¿Qué hacer para prevenirlo?

Como esta patología no pone en peligro la vida de quien la padece, al menos no inminentemente, la mejor estrategia para su prevención es que ante la presencia sostenida de cualquiera de los signos de alarma antes descritos, se deba buscar ayuda médica; con el tiempo se han descrito más las implicaciones de esta enfermedad, así que con la identificación adecuada y a tiempo por parte de un profesional de la salud es posible su óptimo manejo.

Terapia psicológica. Forma parte importante en el tratamiento de la enfermedad, se abordan diferentes aspectos sobre la percepción que el paciente tiene de su entorno con la finalidad de ayudarle a identificar el porqué de su comportamiento para así ayudarle a modificar ciertas conductas que puedan estar propiciando la enfermedad.

Fármacos. Tienen como objetivo modificar la química cerebral para que de la mano con la terapia psicológica se logren cambios orgánicos y sociales en la vida del paciente que facilitarán el tratamiento y el manejo óptimo de la enfermedad.