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La enfermedad arterial periférica: una consecuencia menos conocida del colesterol alto - Conciencia por la vida
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La enfermedad arterial periférica: una consecuencia menos conocida del colesterol alto

Muy seguramente hemos escuchado que el colesterol alto, entre otras cosas, puede provocarnos un infarto al corazón. Efectivamente, es bien sabido, incluso en entornos no médicos que el colesterol y otras grasas son responsables de infartos porque tienen la capacidad de acumularse en las paredes de las arterias que van hacia el corazón y obstruir el flujo de la sangre. Sin embargo, son pocas las personas que se hacen el siguiente cuestionamiento: si la sangre viaja a través de nuestro cuerpo hacia todos nuestros órganos, ¿por qué sólo se habla de infarto al corazón? La verdad es que la alta severidad de este tipo de infarto sería la respuesta más inmediata a esta pregunta, sin embargo, dejando esto de lado, es una realidad que cualquier tejido del organismo puede sufrir el mismo problema, pues de la misma manera que el colesterol puede acumularse en las paredes de los vasos sanguíneos que van al corazón, puede hacerlo también en cualquier otra arteria.

El principal problema con los infartos es que las células que conforman cada uno de nuestros tejidos dependen de un aporte continuo de sangre para mantenerse vivas y funcionales, de tal manera que los desabastos, por más breves que sean, pueden ser severos, y de mantenerse el suficiente tiempo ocasionan daños irreversibles. Además, consideremos que, si una arteria tiene ya una acumulación importante de colesterol, es muy probable que otras arterias estén afectadas de la misma forma, pues en general todo el sistema circulatorio ha estado expuesto a los mismos niveles excesivos de colesterol. Por todo lo anterior, resulta fácil de entender por qué éstas enfermedades deben ser tratadas de manera intensiva y por qué una persona que ya ha sufrido de un incidente de este tipo no está exenta de padecer otro, ya sea en el mismo sitio o en otra parte de su cuerpo.

La enfermedad arterial periférica es equivalente a lo que ocurre cuando un corazón presenta placas de colesterol en sus arterias, sólo que en este caso estamos hablando de los vasos sanguíneos que abastecen a nuestras extremidades, principalmente las piernas. Al verse desprovistos de sangre, los músculos de los miembros inferiores presentan un dolor intenso similar a un calambre, sobre todo durante situaciones en las que es necesaria una mayor cantidad de sangre para mantener su actividad, como al momento de hacer ejercicio. Usualmente, estos episodios de dolor agudo ceden con el reposo, pues de esta manera se disminuye la demanda de sangre por parte de los músculos. Sin embargo, en casos graves de la enfermedad, donde la placa de colesterol bloquea casi en su totalidad el flujo sanguíneo, el dolor puede presentarse en respuesta a actividad física mínima, como sería caminar a paso lento, o incluso en reposo. También existe la posibilidad de que la placa de colesterol se rompa, lo cual provoca la formación de un coágulo que obstruye por completo el paso de la sangre, ocasionando un daño irreversible al tejido de no atenderse debidamente.

Con todo lo anterior podemos ver que, aunque no se trata de una condición tan peligrosa como el infarto al corazón, la enfermedad arterial periférica también puede afectar gravemente la calidad de vida. Es por esto que es importante insistir en los cambios en el estilo de vida, sobre todo en aquellas personas que tienen el colesterol alto o que ya han tenido algún infarto. Además, en estos casos está indicado el tratamiento con medicamentos que reducen la cantidad de colesterol en la sangre, para así impedir la formación de nuevas placas y detener el crecimiento de las que ya existen, así como antiagregantes plaquetarios para evitar la formación de coágulos en algunas ocasiones.