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La doble cara de la glucosa – Conciencia por la vida
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La doble cara de la glucosa

La glucosa que conocemos como azúcar, es un nutriente esencial para nuestro organismo porque sirve como combustible primordial para que se lleven a cabo todas las funciones corporales, sin ella, ninguno de nuestros sistemas podría funcionar. Es por eso que es de esperarse que la glucosa tenga uno de los efectos más perceptibles si se le compara con otros nutrientes. Por ejemplo, es normal que algunas personas consuman alimentos o bebidas con mucha azúcar para energizarse o mantenerse despiertos, o que se utilice glucosa para reanimar a una persona que se siente débil o que se encuentra al borde de un desmayo, pero también es bien sabido que el exceso de glucosa define una de las enfermedades más importantes en la actualidad: la DIABETES.

¿Cuál es el problema con la elevación de la glucosa?

Si la glucosa es un nutriente tan importante, resultaría lógico pensar que mientras más tengamos es mejor, sin embargo, el funcionamiento de nuestro organismo no es tan aritmético. El exceso de azúcar en la sangre ocasiona un desajuste en el metabolismo de nuestras células, lo cual deriva en la producción de sustancias de desecho que tienen efectos tóxicos. En este sentido, son nuestros vasos sanguíneos los más afectados, ya que al ser los conductos que transportan la sangre se encuentran directamente en contacto con la glucosa presente en ella. Desgraciadamente, al ocasionar daños en los vasos sanguíneos se afectan todos nuestros órganos, ya que estos requieren de la sangre para funcionar. De todos, los que más se dañan son los que tienen la circulación más fina, como los ojos, riñones y nervios, aunque también se ven afectados los vasos más grandes, como los del corazón.

Tal y como en otras enfermedades crónicas, una de las características más problemáticas de la glucosa elevada es la falta de señales concretas. Si bien es cierto que las personas con esta alteración suelen presentar inicialmente aumento en el hambre, sed y la necesidad de orinar, estos indicios pueden fácilmente ser percibidos como inofensivos o pueden ni siquiera presentarse. Es por esto que resulta imperativo hacer mediciones de la glucosa en personas con factores de riesgo, como: edad avanzada, obesidad, sedentarismo o la presencia de diabetes en familiares directos.

A pesar de que los pacientes diabéticos no perciben ninguna alteración, la diabetes trae consigo complicaciones que impactan gravemente la calidad de vida y que a largo plazo incluso pueden ocasionar la muerte. De entre estas cabe mencionar la ceguera, enfermedad renal, infartos, pérdida de la sensibilidad, etc. Es por este gran impacto en la vida del enfermo y por el alto costo del tratamiento de estas complicaciones que las autoridades de salud a nivel mundial están priorizando la atención y sobre todo la prevención de la diabetes.

¿Qué se puede hacer para evitar la elevación de glucosa?

Llevar un estilo de vida saludable es la medida más costo-efectiva para prevenir no sólo la diabetes, sino el resto de las enfermedades metabólicas, como la hipertensión arterial o el colesterol elevado. Una dieta baja en azúcares refinados, los cuales abundan en el pan blanco, las bebidas azucaradas y los dulces, sería el primer paso para controlar los niveles de glucosa. De manera complementaria, el ejercicio físico durante al menos 30 minutos al día es indispensable para consumir las reservas de glucosa. Los tipos de ejercicio ideales para este fin serían aquellos de poca intensidad pero de mucha duración, como la natación o el ciclismo. En la mayoría de los casos, estas medidas llevadas a cabo con constancia son suficientes para prevenir la diabetes.

Sin embargo, lo más común es que no se guarde frecuencia en los cambios de estilo de vida y por ello la severidad de la enfermedad se manifieste y se deba recurrir al uso de uno o varios medicamentos para disminuir las concentraciones altas de glucosa.

Si tienes alguno o varios factores de riesgo para presentar diabetes, es recomendable que inicies cambios en el estilo de vida y que acudas al médico para iniciar el proceso de diagnóstico. Si no tienes factores de riesgo, es recomendable que te apegues a los cambios en el estilo de vida saludable, ya que estos generan un impacto positivo en la calidad de vida y previenen muchas enfermedades, dentro de ellas la diabetes.