Search
TOP
La dieta del mexicano en la salud - Conciencia por la vida
20457
post-template-default,single,single-post,postid-20457,single-format-standard,eltd-core-1.1.2,awake-ver-1.3,,eltd-smooth-page-transitions,eltd-mimic-ajax,eltd-grid-1200,eltd-blog-installed,eltd-default-style,eltd-fade-push-text-top,eltd-header-standard,eltd-sticky-header-on-scroll-up,eltd-default-mobile-header,eltd-sticky-up-mobile-header,eltd-menu-item-first-level-bg-color,eltd-dropdown-slide-from-left,eltd-,eltd-fullscreen-search eltd-search-fade,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.3,vc_responsive

La dieta del mexicano en la salud

La cocina mexicana es sin duda uno de los elementos culturales de nuestro país con mayor trascendencia a nivel mundial, tan es así que la Unesco la ha reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Sin embargo, esto no quiere decir que el mexicano promedio lleve una dieta balanceada basada en estos platillos, ni que estos puedan considerarse en su totalidad como alimentos saludables. 

A pesar de lo paradójico que pueda sonar, nuestro mundo moderno, y especialmente México, enfrenta la primera epidemia no infecciosa a gran escala: la obesidad. La obesidad es una condición que conlleva un incremento en el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y dislipidemia, las cuales provocan alrededor del 45% de las defunciones, al ser las responsables de eventos de alta letalidad, como infartos en el corazón y el cerebro. Además, estas condiciones también se han asociado a un gran impacto en la calidad de vida y la economía de los enfermos y sus familias.

Haciendo un enfoque en nuestro país tan solo basta con observar la dieta del mexicano promedio para entender por qué figuramos entre los primeros lugares de sobrepeso y obesidad a nivel mundial. Algunos de los platillos típicos mexicanos, disponibles prácticamente en cualquier entorno sea urbano o rural, contienen una cantidad exagerada de calorías y están preparados con algunos alimentos no recomendables. Por ejemplo, la masa con la que se preparan los tamales, los sopes y las quesadillas,  está cargada de carbohidratos, los cuales son convertidos en glucosa en el interior de nuestro cuerpo y contribuyen a que los niveles de azúcar en la sangre se eleven rápidamente, incrementando el riesgo de desarrollar diabetes. Además, si tomamos en cuenta que la mayoría de los mexicanos no hace ejercicio de manera habitual, ese exceso de energía en forma de azúcar no se aprovecha y se almacena como grasa, lo que en parte explica los altos índices de obesidad y dislipidemia. Por otra parte, muchos de estos alimentos se comen firtos, con lo que, además de sazón, se les añade también un alto contenido de grasa.

Sin embargo, sería injusto culpar a nuestra cocina tradicional por la epidemia de obesidad y enfermedades metabólicas en México. Nuestra población en general, sobre todo la urbana, consume de manera desmedida los alimentos y bebidas característicos de la cultura occidental, como lo son las bebidas azucaradas, comida rápida (pizzas, hamburguesas, hot dogs, etc), botanas, cereales dulces, postres y alimentos procesados como los embutidos. Todos estos sobrecargan nuestro organismo de azúcar y grasa sin aportar el valor nutricional necesario para mantener nuestra salud.

Resulta impactante saber cómo en México de acuerdo a la ENSANUT 2016, el 72.5% de los adultos tiene sobrepeso u obesidad.  Esto quiere decir que aproximadamente 2 de cada 3 adultos mexicanos se encuentran en riesgo aumentado de padecer una enfermedad metabólica crónica y por lo tanto tiene mayor probabilidad de padecer una complicación severa, como lo sería un infarto. La razón por la cual nuestro país se encuentra en esta situación, está dada es el bajo consumo de alimentos recomendables para mantener la salud, en comparación con los no recomendables. Por ejemplo, sólo el 42.3% de los adultos afirman comer verduras regularmente. Mientras que  las frutas y las leguminosas que también son alimentos recomendados  sólo el 51.4% y 70% de la población adulta mexicana respectivamente la consumen en suficiente cantidad. En cambio, el 85.3% consume de manera habitual bebidas azucaradas, 38% botanas y 45.6% cereales dulces, lo cual excede por mucho los límites saludables.

El verdadero problema con la dieta del mexicano no está en los ingredientes de los platillos tradicionales ni en la fácil disponibilidad de la comida chatarra. La realidad es que son los excesos y la falta de actividad física los que explican el problema de obesidad en nuestro país. Por supuesto que debemos sentirnos orgullosos de la enorme riqueza de nuestra cocina típica, sin embargo, la moderación es clave para poder disfrutar de manera sana nuestra gastronomía.