Rinofaringitis en niños: cómo se reconoce y cuánto dura - Siegfried Rhein Sigfrid

Siegfried Rhein

Sep 1 2026

Rinofaringitis en niños: cómo se reconoce y cuánto dura

El pediatra escribió “rinofaringitis” en la receta y el nombre te sonó a algo serio. Respira: es el catarro común, el resfriado de toda la vida. El término médico solo describe lo que pasa, una inflamación de la nariz (rino) y de la garganta (faringe), causada casi siempre por virus. Se trata de la enfermedad infecciosa más frecuente en la infancia, y la gran mayoría de los cuadros se resuelven solos en una semana o poco más. Aquí encontrarás cómo reconocerla, cuánto dura, cómo cuidar a tu hijo en casa y qué señales sí ameritan llevarlo a consulta.

¿Por qué los niños se enferman tanto de catarro?

La rinofaringitis es una infección leve de la nariz y la garganta. La provocan virus muy comunes que circulan todo el año, con más fuerza en los meses fríos y lluviosos. Y se contagia con una facilidad tremenda: viaja en las gotitas que soltamos al toser, estornudar o hablar, y también en las manos y en los objetos, empezando por los juguetes que se comparten en la guardería.

Los más afectados son los niños pequeños, sobre todo entre los seis meses y los seis años. Las razones son dos y muy sencillas. Su sistema de defensas apenas está conociendo a estos virus, y conviven muy de cerca con otros niños en guarderías y escuelas. Un niño sano puede tener varios catarros al año, especialmente en temporada de frío; de hecho, es uno de los motivos más frecuentes de consulta con el especialista de la salud de los niños (pediatra) y de faltas a la escuela. Que se enferme seguido no significa, por sí solo, que sus defensas anden mal.

¿Cómo avanza el cuadro?

El catarro suele contar su historia en un orden reconocible. Empieza con molestia o comezón en la nariz y la garganta, estornudos y ojos llorosos; el niño se pone irritable o come menos que de costumbre. En los primeros días empieza la nariz tapada y el escurrimiento de moco, al principio transparente y líquido. Puede haber aumento de temperatura (fiebre), más frecuente en los pequeños, y algo de malestar general.

Después el moco se vuelve espeso y puede tomar un tono amarillento o verdoso. Ese cambio de color asusta a muchos papás, pero forma parte de la evolución normal del catarro y no significa por sí mismo que la infección se haya complicado. Hacia el final aparece o incrementa la tos, sobre todo por la noche, porque el moco que escurre hacia la garganta produce irritación. Suele ser el último síntoma en despedirse.

En los bebés hay un detalle extra. La nariz tapada les pesa más que nada, porque todavía no saben respirar bien por la boca: comer y dormir se les complica, y eso explica buena parte del llanto y la inquietud durante un catarro.

¿Cuánto dura?

La mayoría de las rinofaringitis en los niños mejoran en un plazo de 7 a 10 días. La fiebre, cuando la hay, suele ceder en los primeros 3. La tos puede tardar más en desaparecer, incluso 2 o 3 semanas, sin que eso signifique que el niño siga enfermo, siempre que vaya disminuyendo y el pequeño esté cada vez mejor.

¿La clave? La tendencia. Un catarro normal va de más a menos después de los primeros días. Un cuadro que empeora cuando debería estar mejorando merece revisión del especialista de la salud.

¿Cuándo ya no es un simple catarro?

Estas situaciones salen del terreno del catarro común y ameritan que un médico revise al niño:

  • Fiebre alta que persiste más de 3 días, o fiebre que reaparece cuando ya había cedido.
  • Cualquier fiebre en un bebé menor de 3 meses, que siempre debe valorarse de inmediato.
  • Dolor de oído, o el bebé que llora y se jala la oreja con insistencia.
  • Respiración rápida o con esfuerzo, silbidos al respirar, o que se le marquen las costillas al inhalar.
  • Síntomas que superan los 10 días sin mejorar, o que empeoran de manera clara después de haber mejorado.
  • Rechazo total de líquidos, orina muy escasa, debilidad importante o adormecimiento difícil de despertar.

Cuidados en casa

El catarro suele curarse solo; se recomienda que el niño pase esos días lo más cómodo posible. Ofrécele líquidos con frecuencia, en tomas pequeñas y repetidas, para mantener el moco más líquido. Si es lactante, continúa con el pecho o la fórmula a libre demanda. En los casos de nariz tapada se recomiendan lavados nasales, seguidos de un aspirador o succionador (perilla) nasal en los bebés, ya que ayudan a destapar la nariz y facilitan que el niño coma y duerma; sin embargo, para realizar dicho lavado se recomienda acudir al médico para seguir sus indicaciones.

El descanso también cuenta, sin exagerar. No hace falta reposo absoluto: basta respetar el sueño y bajar el ritmo de actividades. En los niños mayores, elevar ligeramente la cabecera del colchón hace la noche más llevadera. Ventila la habitación y, sobre todo, mantén al niño lejos del humo del cigarro, que irrita las vías respiratorias y prolonga los síntomas.

Un punto no negociable: nada de medicamentos por cuenta propia. Ningún remedio acorta el catarro y algunos productos no son seguros en niños pequeños. Cualquier medicamento debe indicarlo el médico.

¿Y para que no se repita tan seguido? Lavado de manos frecuente, estornudar en el ángulo del codo, limpiar los juguetes de uso compartido y mantener la lactancia materna, que aporta defensas al bebé.

Señales de alarma

Acude a urgencias o busca atención inmediata si tu hijo presenta dificultad evidente para respirar, coloración azulada en labios o cara, quejido constante, convulsiones, manchas moradas en la piel, o si está tan decaído que cuesta trabajo despertarlo o no responde como siempre. Con cualquiera de estos datos no se espera a ver cómo evoluciona el cuadro.

Ante la duda, al consultorio

La rinofaringitis es parte normal de crecer y casi siempre se resuelve en casa con paciencia y cuidados sencillos. Aun así, nadie conoce a tu hijo como tú. Si algo en su comportamiento te inquieta, si los síntomas se alargan o si aparece cualquiera de las señales de alarma, no lo dudes. Consulta a tu médico: revisar a un niño a tiempo siempre es la decisión correcta.

Fuentes

El síndrome del corazón roto... - Siegfried Rhein SigfridFeb 2 2024

El síndrome del corazón roto...

Alguna vez has dicho mi corazón está roto. Pues hoy vas a saber que SI existe un síndrome que ll...

Leer más
Diabetes y envejecimiento cerebral... - Siegfried Rhein SigfridJan 1 2025

Diabetes y envejecimiento cerebral...

La Diabetes es un factor de riesgo para el deterioro mental, se ha asociado con el doble de riesgo de demencia, aprox...

Leer más
Estimulación en los bebés... - Siegfried Rhein SigfridSep 1 2021

Estimulación en los bebés...

Después del nacimiento, los bebés se encuentran en un nuevo mundo que les es totalmente ajeno, por ello...

Leer más