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INSUFICIENCIA CARDÍACA – Conciencia por la vida
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INSUFICIENCIA CARDÍACA

¿Qué pasa después de un infarto?

A lo largo de la historia de la humanidad los conflictos bélicos han sido una constante lamentable. Después de las grandes guerras mundiales, como lo fueron la Primera y Segunda, las comunidades afectadas se vieron en la necesidad de recuperarse sin tener prácticamente ningún recurso a su disposición, lo cual tomó años de trabajo duro. De la misma manera le ocurre a un corazón que sufre un infarto no letal, recibe un daño severo y permanente, lo que significa que su funcionamiento se verá afectado a partir de ese momento y por ende requerirá de medidas especiales para cumplir su función.

Los infartos son condiciones en las que cualquier órgano del cuerpo deja de recibir sangre (y por lo tanto oxígeno y nutrientes) debido a un bloqueo en la tubería de abasto de recursos que son los vasos sanguíneos. Estas obstrucciones generalmente se ocasionan por coágulos que se forman a partir de acumulaciones de colesterol en las paredes de las arterias. Dada su alta letalidad y frecuencia, el infarto al corazón o infarto agudo al miocardio es el que más nos interesa.

La función del corazón es bombear la sangre a través de todo el sistema de vasos sanguíneos para mantener vivos a todos nuestros órganos. Sin embargo, al ser también un órgano, de la misma manera obtiene su energía de los recursos presentes en la sangre. Durante un infarto, la falta de suministro de sangre a alguna zona particular del corazón ocasiona que las células presentes en ella mueran. Naturalmente, los infartos suelen ser letales porque con frecuencia logran bloquear el flujo de sangre en una de las arterias más importantes del corazón, lo que implica que gran parte del tejido cardíaco perezca. Sin embargo, en casos menos desafortunados un infarto afecta una porción lo suficientemente pequeña del corazón como para no comprometer del todo su función, resultando en un evento no letal. A pesar de esto, el daño ocasionado es permanente, pues a partir de ese punto el corazón dispone de menos células musculares para realizar el mismo trabajo. Esta condición en la que el corazón ya no logra cubrir las demandas de abasto de sangre es lo que se conoce como insuficiencia cardíaca.

Debido a la dificultad del corazón para bombear sangre, las personas con insuficiencia cardíaca suelen experimentar fatiga fácil y problemas para concentrarse. Por otra parte, la incapacidad para un bombeo efectivo ocasiona que exista un retraso en la expulsión de la sangre que viene de los pulmones, generando una sobrecarga a ese nivel que se manifiesta como dificultad respiratoria y tos. Finalmente, el cerebro y los riñones perciben la disminución del flujo de sangre y mediante diversos mecanismos intentan compensar la circulación deficiente, sin embargo, estas medidas a largo plazo terminan por afectar todavía más al corazón.

A pesar de que la insuficiencia cardíaca es un estado sumamente delicado, existen muchos fármacos que permiten facilitar el trabajo del corazón y mejorar el pronóstico de los pacientes. Se utilizan diversos medicamentos que incrementan la función cardíaca ya sea mediante la eliminación del exceso de líquido en la sangre, la disminución de las señales nocivas provenientes del cerebro y los riñones o la reducción de la demanda de energía por parte del corazón.

Aunque el pronóstico de la insuficiencia cardíaca suele ser malo, con un tratamiento adecuado se puede minimizar el impacto de esta condición y por lo tanto preservar la calidad de vida de los pacientes, para ello es imprescindible acudir oportunamente al médico, ya que solo él podrá identificar los factores de riesgo para poder brindar las medidas oportunas de prevención o tratamiento.