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¿Por qué la diabetes puede dejarte ciego? - Conciencia por la vida
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¿Por qué la diabetes puede dejarte ciego?

En la actualidad, las enfermedades crónicas representan uno de los problemas de salud pública más importantes a nivel mundial, siendo la diabetes una de las principales y con justa razón. Es bien sabido que las personas diabéticas tienen un mayor riesgo de enfermarse de prácticamente cualquier sistema del organismo y usualmente con mayor severidad. Desafortunadamente, los ojos no están exentos de esta situación.

El exceso de azúcar en la sangre es el rasgo más característico de la diabetes, sin embargo, ¿qué tiene que ver esto con la visión? ¿Qué es la retinopatía diabética? Para entender esta relación debemos tener presente que los ojos son órganos altamente especializados y que funcionan a través de una organización muy compleja y delicada.

La luz entra al ojo a través de una abertura llamada pupila, la cual podemos observar a simple vista como el característico círculo negro que se encuentra en el centro de la parte de color del ojo, o iris. La luz viaja a través del contenido gelatinoso y transparente del ojo hasta llegar a la retina, que es una membrana adherida a la pared que forma el fondo del ojo. La retina cumple la importantísima función de convertir la luz en impulsos nerviosos que van a nuestro cerebro y crear así la imagen de lo que sea que estemos viendo. Para esto, depende del funcionamiento adecuado de diferentes tipos de células repartidas en las múltiples capas que la forman, además de un adecuado suministro de sangre. El problema en las personas diabéticas es que el exceso de azúcar daña los vasos sanguíneos de los ojos y esto genera que las células de la retina empiecen a sufrir de una escasez de energía. En un intento de remediar este problema, se comienzan a formar de manera excesiva y desordenada nuevas redes de vasos sanguíneos, lo cual acaba por desorganizar las capas de la retina con la consecuente alteración del fino equilibrio que necesita para trabajar.

La retinopatía diabética es la causa más frecuente de ceguera irreversible en el mundo y se manifiesta con pérdida progresiva de la visión en un lapso de algunos años. Además, cabe resaltar que la probabilidad de padecer retinopatía diabética se incrementa con el paso del tiempo, presentándose en prácticamente todos los casos pasados 20 años o más de haber iniciado la diabetes. Es por su gran impacto en la calidad de vida y su alta frecuencia, que resulta vital enfocar los esfuerzos en la prevención. En este sentido, el adecuado control de la diabetes y de otras enfermedades que también dañan el sistema circulatorio, como la hipertensión arterial y el colesterol elevado, es de suma importancia para retrasar la aparición de la retinopatía. Al mismo tiempo, todo paciente diabético tiene que acudir a revisiones periódicas con el oftalmólogo, las cuales deberán ser más frecuentes dependiendo de la severidad de la enfermedad.

En cuanto al tratamiento, es importante subrayar que la retinopatía diabética es una enfermedad progresiva e irreversible. En otras palabras, no existe una cura definitiva y la ceguera que genera es permanente, por lo que las opciones terapéuticas solo ofrecen detener la progresión del daño a la visión (lo que refuerza aún más la importancia de la prevención). La principal intervención consiste en terapia con láser, conocida como fotocoagulación. El objetivo de este abordaje es “quemar” las partes dañadas de la retina y evitar que se sigan formando nuevos vasos sanguíneos. También existen otros procedimientos como la vitrectomía, en la que se extrae la sangre del contenido gelatinoso del ojo, o la inyección intraocular de medicamentos que disminuyen la formación de nueva circulación en el interior del ojo. Naturalmente, la selección del procedimiento dependerá completamente del especialista en función de la severidad de la retinopatía.