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Mal aliento (Halitosis) – Conciencia por la vida
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Mal aliento (Halitosis)

El mal aliento constituye un problema social que frecuentemente se encuentra ligado a una mala higiene y/o enfermedades de la cavidad oral. En ciertas ocasiones puede indicar la existencia de ciertas enfermedades sistémicas que necesitan tratamiento.

El mal aliento es una condición desagradable que puede causar inseguridad y vergüenza, afectando frecuentemente las relaciones interpersonales. Con mucha frecuencia la persona que lo padece no puede percibirlo debido a la incapacidad de oler el propio aliento o por la costumbre de una exposición mantenida.

¿Por qué ocurre?

El mal aliento puede estar condicionado a diferentes factores, entre ellos podemos mencionar:

  • El aliento matutino. Este se produce porque durante el sueño el flujo de saliva disminuye y queda estancado, lo cual facilita el crecimiento de bacterias, que provocan el mal aliento.
  • La calidad del aliento cambia conforme a la edad, es decir, en los ancianos se dan cambios en las glándulas salivales que afectan la calidad y cantidad de la saliva, es así que el aliento en los adultos mayores tiende a ser intenso y desagradable.
  • Prótesis dentarias. Las dentaduras, puentes y aparatos dentales en general pueden acumular restos de comida, y más aún cuando se dejan puestas durante toda la noche; esto ocasiona un olor característico y desagradable.
  • El hábito de fumar puede crear un aliento desagradable, el cual puede llegar a durar más de un día después de haber fumado.
  • El ayuno prolongado puede causar mal aliento, los pacientes que se saltan una comida o que realizan dietas estrictas tienen mayor nivel de halitosis.
  • Cuando ingerimos ciertos alimentos como cebolla, grasas, ajo y alcohol, se liberan sustancias que son procesadas en el aparato digestivo y que posteriormente pasan a la circulación siendo expulsadas en cada expiración, generando un aliento desagradable.

Existen algunas enfermedades sistémicas que pueden contribuir a generar mal aliento, como:

  • Enfermedad de las encías (Gingivitis y Periodontitis)
  • Enfermedades digestivas (Cuando existe infección por Helicobacter pylori)
  • Enfermedades respiratorias (Faringitis, Amigdalitis, Sinusitis)
  • Enfermedades neurológicas (Trastorno de ansiedad, Trastornos psicóticos)
  • Enfermedades sistémicas (Diabetes, insuficiencia renal crónica, enfermedades hepáticas)

¿Cómo prevenir el mal aliento?

  • Lavar los dientes después de los alimentos. Lavarse los dientes tres veces al día utilizando pasta de dientes y enjuague bucal ha demostrado la reducción del mal aliento.
  • El uso del hilo dental. Elimina restos de alimentos que pueden quedar atrapados entre los dientes, favoreciendo el control del mal aliento. Es recomendable utilizar el hilo dental por lo menos una vez al día.
  • Cepillar la lengua. La lengua es una zona donde pueden habitar bacterias productoras de mal aliento, por lo cual es importante el cepillado de la misma o el uso de un limpiador de lengua.
  • Limpiar las dentaduras postizas o aparatos de ortodoncia. Es importante limpiar por lo menos una vez al día los aparatos o prótesis dentales, el Odontólogo puede indicarle la manera de hacerlo y los productos especiales para la limpieza y desinfección de los mismos.
  • Evitar la sequedad de boca. Para mantener la boca húmeda debe evitarse: Fumar, bebidas azucaradas, café y alcohol. Es recomendable beber agua diariamente para mantener una hidratación corporal adecuada. En caso de presentar boca seca de manera crónica, el Odontólogo puede recetarle una preparación de saliva artificial o algún medicamento oral que estimule el flujo de saliva.
  • Ajustar la dieta. Evitar alimentos muy condimentados con cebolla y ajo.
  • Cambiar el cepillo de dientes con regularidad. Es importante el cambio de cepillo dental por lo menos cada dos o tres meses, o en su defecto cuando se encuentre desgastado. El Odontólogo le podrá indicar el cepillo dental adecuado para usted.
  • Programar controles dentales regulares. Visitar de manera regular a su odontólogo por lo menos dos veces al año.

¿Cuándo acudir al Odontólogo?

Cuando usted perciba que tiene mal aliento o si tiene alguno de los condicionantes antes mencionados.