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La piel también se estresa – Conciencia por la vida
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La piel también se estresa

¿Sabías que… algunos factores externos como el estrés emocional que no logramos controlar, puede desencadenarnos varias enfermedades que se pueden proyectar en nuestra piel, entre ellas la famosa psoriasis? Muy probablemente es un nombre nuevo para ti, sin embargo, este padecimiento llega a perjudicar alrededor del 3% de la población caucásica sin tener alguna afinidad entre hombre o mujer, e inclusive, puede afectar a todos los grupos de edad teniendo un mayor número de casos en la tercera década de la vida.

La psoriasis se considera una enfermedad inflamatoria de la piel de largo plazo no contagiosa, que puede afectarnos de manera general y en cualquier parte del cuerpo con preferencia a zonas como cuero cabelludo, uñas, codos, rodillas y otras articulaciones, manifestándose con lesiones rojas, abultadas y escamosas que pueden dar mucha comezón, ardor y en ocasiones dolor; estas lesiones son causadas por el incontrolable crecimiento de las células de la piel generando un aspecto de placas de piel gruesa y descamada. Por tal motivo, este padecimiento también puede afectar de manera psicosocial a las personas, debido a la forma que deteriora la imagen corporal y disminuye la autoestima.

A pesar de que hoy en día la causa exacta de la psoriasis no se conoce, hay teorías que apoyan la importancia de la carga genética en la historia familiar con algún caso parecido de psoriasis que puede predisponer a las personas; y esto, aunado a que los pacientes con este trastorno de base llegan a entran en contacto con algún factor desencadenante externo o agravantes como: lesiones por algún agente físico o químico, infecciones bacterianas, virales o de hongos que puedan empeorar la psoriasis, el tabaco, el alcohol, algunos medicamentos y el estrés emocional, darán como consecuencia, un empeoramiento de la enfermedad y de las lesiones que se manifiestan.

Es indispensable acudir con el médico para su diagnóstico y tratamiento, ya que existen muchas manifestaciones clínicas diferentes en cada persona dependiendo del tiempo de exposición de cada factor o la carga genética predispuesta desde un inicio.

Tanto los pacientes como su red de apoyo (familia, amigos, conocidos) deben estar conscientes que no es una enfermedad contagiosa, y que no hay motivo alguno por el cual deben de discriminarse este tipo de pacientes, al contrario, aparte del tratamiento farmacológico y manejo terapéutico, se debe de reforzar la confianza y seguridad en la imagen de la persona con psoriasis, ayudando a aumentar su autoestima y evitando estar en contacto con factores que puedan empeorar su curso para tener un mayor control de su salud física y mental y con esto mejorar su calidad de vida.