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La creciente amenaza de la resistencia bacteriana – Conciencia por la vida
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La creciente amenaza de la resistencia bacteriana

Uno de los aspectos más recurrentes en la vida de todo ser humano es la enfermedad. Tan sólo basta con darnos cuenta de que difícilmente ha pasado más de un año sin que hayamos sufrido de un resfriado o una infección gastrointestinal para confirmar nuestra vulnerabilidad. Afortunadamente, la gran mayoría de estas enfermedades son pasajeras y no causan daño permanente, sin embargo, los síntomas suelen dificultar nuestras actividades. Es en este punto donde la opción de resolver el problema de la forma más rápida posible sin afectar nuestra rutina diaria se vuelve muy tentadora. Para lograr este objetivo, es común pensar que mientras más medicamentos se consuman, mejor, pues de esta forma se eliminan a todos los microorganismos que pudieran llegar a causar la enfermedad. Incluso muchas personas utilizan este tipo de medidas de forma preventiva ante la más ligera sospecha. Independientemente de la efectividad de estas medidas, lo único que con certeza ocurre es que, de manera silenciosa, un serio problema de salud pública se hace cada vez más grande.

¿Qué es la resistencia bacteriana?

  • La resistencia bacteriana se refiere a la capacidad que han desarrollado las bacterias para evitar que los antibióticos les causen daño. Esto se debe a que diferentes tipos de bacterias se “comparten” esta habilidad a través de información genética, con lo que pueden lograr que un antibiótico diseñado específicamente para eliminarlas ya no tenga efecto. Para dejar todo más claro pongamos un ejemplo: si una persona utiliza un antibiótico para tratar una condición que no lo amerita (como un resfriado), lo que está haciendo es exponer a todas las bacterias en su organismo a esa sustancia. Muchas bacterias serán erradicadas por el antibiótico, sin embargo, las que hayan sido menos sensibles aprenderán a defenderse de él y compartirán esa resistencia con otras bacterias, disminuyendo así el número de microorganismos que son vulnerables a esa sustancia. Esto provocará que, en un futuro, si esa misma persona contrae una infección, dicho antibiótico no pueda ser utilizado a pesar de que originalmente pudiera haber funcionado. De igual manera, si se toma un antibiótico es de vital importancia tomarlo por el suficiente tiempo para eliminar a todas las bacterias causantes de la enfermedad, ya que si se suspende antes de tiempo por la mejoría de los síntomas, los microbios que aún no han sido erradicados pueden volverse resistentes.

¿Qué se puede hacer para evitar la resistencia bacteriana?

Desgraciadamente, este problema rebasa los límites de la atención médica y la automedicación, ya que la mayor parte de las bacterias resistentes provienen del abuso de antibióticos en la ganadería. Sin embargo, en el cuidado de nuestras enfermedades todos podemos poner de nuestra parte para que esta situación sea más manejable:

  • Evita la automedicación, sobre todo cuando se trate de antibióticos. Siempre acude a tu médico para recibir la orientación más adecuada.
  • Si tu médico te prescribe un antibiótico, apégate de forma estricta a la manera en la que debe tomarse. Toma todas las dosis a las horas correspondientes y durante los días exactos que se te indicó, incluso si ya te sientes bien.
  • Desalienta el mal uso de antibióticos y la automedicación en tu entorno familiar y laboral.