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Entre más viejo, menos sueño – Conciencia por la vida
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Entre más viejo, menos sueño

Si estás en la edad en donde con una “siestecita” por la tarde, se te dificulta conciliar el sueño por la noche o si para tomar bebidas energéticas o con cafeína “te la piensas” porque te van a “quitar el sueño”, es mejor que pongas mucha atención a esta pequeña lectura.

El sueño es un estado fisiológico necesario para todo ser vivo, cuyas teorías resaltan la necesidad de inactividad con el objetivo de la protección si nos trasladamos a los tiempos de hombres en las cavernas y evitar salir a cazar por la noche donde podríamos ser presa fácil para cualquier depredador; hasta la teoría de la plasticidad cerebral en donde menciona que el proceso del sueño nos ayuda a asimilar todos los aprendizajes obtenidos a lo largo del día, a la reorganización neuronal y al crecimiento de la estructura y función del cerebro.

Obviamente cada etapa de la vida tiene su respectiva necesidad de sueño, a tal grado que tenemos el ejemplo de los recién nacidos que podemos verlos dormir casi todo el día sin ningún problema y conforme pasan los años los periodos de vigilia van aumentando; llegando a la adultez mayor en donde para los ancianos, las horas de sueño nocturno suelen hacerse más ligeras con despertares frecuentes a lo largo de la noche.

A medida que envejecemos el reloj interno del ciclo sueño-vigilia con frecuencia se adelanta por diversos factores, ya sea por la utilización de fármacos o por trastornos que podrían afectar al sueño como el insomnio, el cual es un padecimiento frecuente en la población general que presenta dificultad para dormir, mantener el sueño o simplemente no sentirse bien descansado posterior al sueño nocturno.

Cuando este fenómeno ya es frecuente, tengamos la edad que tengamos, se vuelve una patología que es de suma importancia atenderla porque en muchas ocasiones las causas de éste puede ser el estrés que manejamos día con día, malos hábitos de higiene del sueño, alimentación o actividades en exceso por la noche y esto estará afectando nuestra calidad de vida, al alterarnos de una manera biopsicosocial, quitándonos la poca energía que tenemos y deteriorando nuestra salud y estado de ánimo.

Por eso existen instituciones especializadas como las clínicas del sueño que cuentan con varios especialistas para poder brindar un diagnóstico certero y un tratamiento personalizado y multidisciplinario en conjunto con medidas de higiene del sueño, terapia psicológica, técnicas de relajación e incluso fármacos indicados para este padecimiento siempre con el objetivo de mejorar las “buenas noches” de los pacientes.