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El pie diabético: la complicación más común de la diabetes - Conciencia por la vida
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El pie diabético: la complicación más común de la diabetes

Hablando de diabetes, no mucha gente sabe que sus complicaciones pueden afectar una gran variedad de órganos: desde los ojos y el sistema nervioso, pasando por el corazón y las arterias y hasta a los riñones. Sin embargo, si los medios nos han transmitido algo muy real acerca de las secuelas de la diabetes, es que el pie diabético puede llegar a afectar a las personas que sufren este padecimiento. Probablemente sea gracias al horror que provoca el simple hecho de imaginar la pérdida de una extremidad . Pero, ¿Qué tiene que ver el exceso de azúcar con los pies? Aunque de primera instancia parece que poco o nada, realmente tiene mucho sentido, pues la diabetes va generando una serie de cambios que culminan por dañar a nuestro organismo en general.

La diabetes es actualmente una enfermedad que ha alcanzado cifras epidémicas en todo el mundo. México no es la excepción y prueba de ello es que poco menos del 10% de los mexicanos es diabético. Además, si consideramos que el pie diabético es la complicación más común de la diabetes, podemos decir con bastante certeza que una parte importante de nuestra población está en riesgo de desarrollar esta complicación incapacitante.

En una persona con diabetes, el exceso de azúcar que circula en la sangre genera daño de manera gradual sobre las paredes de los vasos sanguíneos y los nervios. Esto ocasiona que el flujo de sangre disminuya y que las células de los huesos, músculos y piel de los pies comiencen a morir por falta de nutrientes. Estas alteraciones pueden generar una gran variedad de síntomas, entre los que destacan debilidad, dolor punzante y ardoroso, calambres, sensación continua de hormigueo, piel quebradiza y seca y aparición de úlceras o llagas que no sanan. Eventualmente, la falta  de sangre puede ser de tal magnitud que las células de defensa no son capaces de llegar a los tejidos de los pies, situación que las bacterias que normalmente viven en nuestra piel aprovechan para generar una infección que se añade al cuadro y complica aún más el pronóstico del enfermo.

Para diagnosticar el pie diabético los médicos se apoyan en los antecedentes de los pacientes y en el examen físico para descartar la enfermedad en caso de que esté ausente. En cambio, si encuentran datos que sugieran la enfermedad, algunos estudios de imagen no invasivos, como los rayos X o el ultrasonido, se indican para confirmar el diagnóstico. Solo en casos excepcionales es necesario usar otros métodos de imagen.

En cuanto al tratamiento lo medida más efectiva en todos los sentidos es la prevención. Con un adecuado control de la diabetes difícilmente se progresará a un pie diabético, por lo que se debe alentar a los pacientes a apegarse estrictamente a su plan terapéutico. Desafortunadamente en muchos casos lograr estabilizar la enfermedad es complicado, por lo que los pacientes desarrollan la enfermedad. En este escenario se cuentan con diferentes opciones de tratamiento de acuerdo a qué tanto ha progresado el pie diabético, de modo que en casos leves pueden ser suficientes un adecuado control de la diabetes de la mano con cuidados de higiene y uso de calzado especializado, además del manejo del dolor con medicamentos que actúan sobre los nervios, como algunos antiepilépticos y antidepresivos. En casos un poco más avanzados existen diferentes intervenciones quirúrgicas para mejorar la circulación y evitar el avance de la enfermedad. Solo en los casos en los que la infección del tejido se complica y el flujo de sangre está seriamente comprometido es necesaria la amputación. En este sentido, es importante aclarar que no en todos los casos es necesario amputar todo el pie. De acuerdo a qué tan afectado esté el tejido, esta intervención puede abarcar desde un solo dedo hasta el pie en su totalidad.