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El dolor neuropático – Conciencia por la vida
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El dolor neuropático

¿Qué es el dolor neuropático?
Entender el dolor neuropático es más fácil si se contrasta con el dolor “tradicional”, llamado dolor nociceptivo. En general, el dolor se define como una sensación desagradable asociada a una lesión real o potencial en nuestro cuerpo. La percepción del dolor está dada por un conjunto de tejidos nerviosos diseñados para responder a estímulos dolorosos, y tiene el objetivo de dar una señal de alerta. En este sentido, el dolor es algo completamente natural y esperable si se presenta un estímulo acorde. Sin embargo, si el dolor se detona como respuesta a estímulos incorrectos o incluso en ausencia de un detonante, estamos hablando de un dolor que se origina por un funcionamiento incorrecto de los nervios, es decir, de dolor neuropático.

¿En qué situaciones puede presentarse el dolor neuropático?
Muchas enfermedades y condiciones pueden cursar con dolor neuropático, pues los nervios encargados de transmitir el dolor pueden dañarse a través de diferentes mecanismos. La diabetes, por ejemplo, genera un daño directo a estos nervios, ocasionando que se estimulen de manera anormal y provoquen dolor neuropático. Las lesiones físicas también pueden generar este tipo de dolor, principalmente en la columna vertebral. Existen también otras enfermedades menos frecuentes que pueden generar dolor neuropático, como serían algunas condiciones autoinmunes (esclerosis múltiple), el uso de quimioterapia para el control del cáncer, o la reactivación del virus de la varicela (zoster).

¿Qué características tiene el dolor neuropático?
A diferencia del dolor nociceptivo, que suele ser proporcional a la lesión, el dolor neuropático puede ser detonado por impulsos mínimos y con una intensidad desproporcionada. También es común que personas con este síntoma refieran que situaciones donde antes no les generaban dolor, comiencen a ser dolorosas, como algunos movimientos, o incluso, el roce con la ropa en casos severos. Además del dolor, otros síntomas que pueden presentarse de la mano con este, son falta de sensibilidad al tacto, sensación de hormigueo y pérdida de la percepción de la temperatura. Finalmente, el desbalance que resulta del daño a los nervios también está vinculado a alteraciones en el estado de ánimo, el sueño y a la fatiga crónica.

¿Cómo se controla el dolor neuropático?
A diferencia del dolor nociceptivo, el dolor neuropático suele ser difícil de controlar, ya que no responde completamente al tratamiento con analgésicos convencionales. En primer lugar, se deberá tratar o controlar la enfermedad que pudiera estar generándolo, para así evitar que su intensidad y frecuencia aumenten. Por otra parte, existen muchos medicamentos que pueden interrumpir la transmisión anormal de estos impulsos dolorosos, entre los que destacan algunos anticonvulsivos, antidepresivos y analgésicos.