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El avaro metabolismo humano – Siegfried Rhein
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El avaro metabolismo humano

No cabe duda que recientemente los cambios en nuestras costumbres son cada vez más comunes. Tan sólo basta mirar atrás unas décadas (o años) para darnos cuenta que las cosas son muy distintas ahora. De entre todo este mar de cambios, uno de los más notorios lo encontramos día a día: Nuestros hábitos alimenticios. Si bien es cierto que actualmente la comida que consumimos cuenta con estrictos estándares de calidad, el exceso en la oferta de alimentos procesados y altamente calóricos, las porciones cada vez más grandes y la fácil accesibilidad a ellos, han modificado nuestras tradiciones mesuradas de hace algunos años, ocasionando literalmente un “engordamiento” masivo en la población.

A pesar de que las costumbres alimenticias de nuestra sociedad han cambiado rápidamente en los últimos años, la biología es mucho más firme y se niega a tal volatilidad: nuestros cuerpos están diseñados para poder sobrevivir a entornos donde haya escasez de alimento, pues en el pasado no muy lejano éste era el escenario más común. Es por este antecedente que el organismo es un ahorrador compulsivo de energía metabólica, nunca dándose el lujo de desperdiciar ni una sola caloría. El problema actual con este mecanismo de defensa es que en lugar de carencia de alimentos nos encontramos ante una abundancia incomparable, lo cual no cuadra muy bien con la tendencia acumuladora que caracteriza al metabolismo humano. El resultado de este desbalance es el incremento de las reservas de energía, lo cual, aunque parezca paradójico, no es nada bueno.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad se define como una acumulación anormal o excesiva de grasa que a largo plazo resulta perjudicial para la salud. La hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipidemias y ciertos tipos de cáncer son tan sólo algunas de las muchas enfermedades a las que nos predispone la obesidad, razón por la cual se ha convertido en un importante problema de salud pública dada la alta mortalidad que provoca. Tristemente, la obesidad en nuestro país es un problema mayor: México es el primer lugar en obesidad infantil en el mundo y el segundo en obesidad adulta, sólo superado por los Estados Unidos. Lo más lamentable es que esta pandemia es totalmente prevenible pero debido a nuestros malos hábitos alimenticios hemos triplicado el número de casos de obesidad desde los años 70 hasta el día de hoy.

Es indudable que para combatir la obesidad no es factible eliminar la abundancia en la oferta de alimentos. Es mucho más fácil y práctico comprender a nuestro avaro metabolismo para así poder engañarlo y lograr que “gaste” el exceso de grasa. A continuación, te presentamos algunos de sus puntos débiles y que es lo que se puede hacer para aprovecharlos:

  • Nuestro cuerpo es capaz de producir grasa a partir del exceso de glucosa, por lo que, para evitar su acumulación no sólo se debe tener moderación a la hora de comer grasas, sino también con alimentos con alto contenido de azúcar, como las harinas, las bebidas azucaradas o los dulces.
  • Dejar pasar varias horas sin tomar alimento no es un buen hábito, es una forma de decirle a nuestro cuerpo “no hay comida, necesitamos guardar lo más que podamos porque no sabemos cuándo volverá a haber”, ocasionando al momento de volver a comer, que el metabolismo reserve, en lugar de usar toda esa energía. Debemos impedir esto evitando periodos de ayuno mayores a 2 o 3 horas, comiendo continuamente en pocas cantidades, sobretodo alimentos nutritivos sin azúcares añadidos. De esta manera le decimos a nuestro organismo “no te preocupes, no es necesario guardar nada”.
  • Es de dominio popular saber que frutas y verduras deben ser el principal alimento en nuestra dieta, y con buena razón, pues los beneficios que ofrecen son muchísimos, ya que además de aportar una baja carga de energía, contienen muchos nutrimentos esenciales como ciertas vitaminas y minerales para que nuestro organismo funcione correctamente.
  • En ocasiones, a pesar de nuestros esfuerzos por limitar lo que comemos, el hambre nos traiciona. Los alimentos que permanecen por tiempo prolongado en el estómago durante la digestión son buenos para engañar el hambre, ya que le hacemos creer al metabolismo que estamos comiendo cuando en realidad el mismo alimento sigue siendo digerido, como es el caso de alimentos ricos en fibra, como los cereales sin procesar y sin azúcar, generan este efecto de retraso en el vaciamiento del estómago, haciéndonos sentir satisfechos por más tiempo. Por el contrario, debemos evitar alimentos con alto contenido de azúcares refinados, como el pan y los dulces, ya que éstos se procesan rápidamente y dejan al estómago vacío y hambriento en poco tiempo.
  • Para eliminar las reservas de grasa de nuestro organismo debemos hacer ejercicio de manera inteligente, ya que el metabolismo es bastante ávaro con ellas. La mejor manera de estimular la quema de grasa es con ejercicios de intensidad leve a moderada, como trotar o nadar, durante al menos 40 minutos. De esta forma provocamos que al organismo le “convenga” utilizar la grasa como recurso energético en lugar de utilizar las proteínas, las cuales se vuelven el principal combustible con ejercicios más intensos.

Como podrás ver, está completamente en nuestras manos evitar la progresión a la obesidad, aunque sea una realidad que resulte mucho más fácil no cambiar nuestro estilo de vida. La única forma efectiva de prevenir la obesidad es por medio de la modificación de nuestros hábitos, no es sencillo ni inmediato, pero sin lugar a duda es la única forma que realmente mejorará nuestra calidad de vida.